EL NARCOTRAFICO EN ANTIOQUIA - HECTOR MARIO SOSSA GARCIA
El origen
de los antioqueños se remonta a la época de la Conquista, cuando los Reyes Católicos desalojaron a los
moros de España y exigieron a los judíos que querían quedarse allí, que cambiaran su
religión por el catolicismo. Muchos de ellos prefirieron abandonar el viejo
mundo y llegaron a esta región, cambiando sus apellidos. El antioqueño tiene características propias que
lo diferencian del resto de los colombianos.
Una de ellas es su gran habilidad para las ocupaciones relacionadas con el comercio, y la otra actividad a
la que se dedican con marcada afición, es a la cría de caballos pura sangre. Por su posición geográfica,
Colombia es un punto de enlace entre los grandes merca-dos consumidores y las regiones productoras de estupefacientes. Esta
posición de privilegio para el tráfico de
drogas, sumado al entorno social de desocupación y pobreza, hicieron el blanco fácil al impacto del crimen organizado que
apuntó hacia allí toda su artillería y sentó sus bases de poder. En Envigado
y Medellín el narcotráfico, buscando preservar su riqueza ilícita, dio origen
al sicariato.
Su
estructura, sustentada en el poder económico de la mafia, fue adquiriendo las
proyecciones de un verdadero ejército, dispuesto a ejecutar homicidios y atentados terroristas de cualquier
índole, a cambio de la paga de ingentes cantidades de dinero que presuponen un rápido
enriquecimiento.
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